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Sistema Inmunológico
El sistema inmunitario es un grupo complejo de órganos , células y moléculas en el organismo que trabjan en conjunto con un objetivo comùn: mantenerlo saludable y fuerte. Los principales componentes del sistema inmunitario son:
- Piel
- Timo
- Bazo
- Sistema linfático
- Médula ósea
- Glóbulos blancos
- Anticuerpos
- Sistema del complemento
- Hormonas
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El sistema inmunitario tiene dos facetas: La respuesta innata (instintiva) y la respuesta adquirida (aprendida). Cada uno de nosotros nace con una respuesta inmunitaria innata: La capacidad del sistema inmunitario para reconocer invasores extraños en términos generales.
- ¿Con frecuencia se siente cansado y sin energía, intentando recuperarse de un dia a otro?
- ¿Siente como si usted y su familia estuvieran siempre luchando contra resfríos, gripe, o infecciones de las vias respiratorias?
- ¿Su ritmo de vida es estresante?
- ¿No descansa ni realiza ejercicio físico en forma adecuada?
- ¿Con frecuencia come mientras realiza otras tareas?
- ¿Usted o alguien en su familia sufre afecciones como enfermedades cardiovasculares, diabetes, fibromialgia, alergias o artritis?
- ¿Hay antecedentes de estas afecciones en su familia?
El sistema inmunitario innato incluye células inmunitarias como células asesinas naturales (NK, por sus siglas en Inglés) y macrófagos. Las células NK y los macrófagos no necesitan haber sido expuestos con anterioridad a un agente infeccioso para poder actuar. Sencillamente reconocen a las células extrañas y cumplen su función.
Además del sistema inmunitario innato, usted también tiene inmunidad adquirida para enfrentar todos los microbios de los cuales el sistema inmunitario innato no puede encargarse. Las células inmunitarias o inmunocitos aprenden nuevas habilidades y desarrollan nuevas herramientas para enfrentar la cada vez mayor cantidad de invasores microbianos que lo tratan de atacar a diario. Para que el sistema inmunitario adquirido funcione con eficacia, primero debe reconocer la amenaza y luego construir las herramientas para montar un ataque. Una vez que se ha vencido al enemigo, el sistema inmunitario adquirido lo recuerda para la próxima ocasión.
El sistema inmunitario está intimamente relacionado con los demás sistemas del organismo. Cuando el sistema inmunitario está cansado o funcionando por debajo de su capacidad, el resto del cuerpo queda vulnerable a los gérmenes, virus y bacterias que se encuentran en todas partes del entorno actual. Si usted permite que su cuerpo se estrese con una mala alimentación, falta de ejercicio físico y un estilo de vida exigente, el sistema inmunitario no obtiene el respaldo que necesita. Si bién trabaja a toda hora para protegerlo, con frecuencia puede fallar justamente cuando usted más lo necesita. Un sistema inmunitario saludable es indispensable para gozar de buena salud.
En algunos casos, nuestro sistema inmune sencillamente no está preparado para hacer frente a los desafíos del medio ambiente actual. La contaminación, los químicos tóxicos, nuevas y más potentes formas de infecciones bacteriales, micóticas y virales, aun las drogas que tomamos para destruir las infecciones, todo le añade estrés a nuestro sistema inmune. Nosotros estamos en contacto con toda clase de agentes hostiles a los que las generaciones que nos precedieron nunca estuvieron expuestos. Para empeorar las cosas, nuestro sistema inmune se vuelve menos eficiente a medida que envejecemos. Puede ser agotador el tratar de pelear una guerra interna contra los gérmenes con un sistema inmune que no reúne los requisitos.
Su salud depende de la capacidad de su sistema inmunológico para reconocer y luego reaccionar y destruir a aquellos invasores. El sistema inmunológico es un componente crucial para mantenerse sano y sentirse bien. Si su sistema inmunológico no puede hacer este trabajo, usted enferma. La enfermedad en si es una respuesta de adaptación para restituir el equilibrio. Pero incluso antes de caer enfermo usted se sentirá débil, cansado y sencillamente no será usted el mismo. Durante años, la industria alimenticia ha estado ocupándose de los beneficios de las vitaminas, minerales y hierbas en su lucha para mantener el sistema inmunológico fuerte y vigilante sin embargo, recientemente, la ciencia ha puesto al descubierto una molécula que tiene la capacidad de educar y entrenar el sistema inmunológico, algo que no pueden hacer ni las vitaminas ni las hierbas. Esta molécula se llama Factor de Transferencia.
La vida es una propuesta arriesgada y es natural que uno trate de protegerse. Es más, usted ha estado defendiendo de los intrusos desde el mismo día en que nació con el sistema de defensas más elegante que el hombre haya conocido: el sistema inmune. Es muy posible que su sistema inmune haya estado haciendo un muy buen trabajo y una buena parte de ese éxito se puede atribuir a los factores de transferencia: la información que uno heredó y que le ayuda al cuerpo a reconocer y responder rápidamente a los agentes dañinos.
La habilidad de su sistema inmune de proteger al cuerpo, combate las invasiones con respuestas tanto innatas como adquiridas. Junto con otras defensas pasivas como la piel, el ácido clorhídrico del estómago y la mucosidad, el sistema inmunitario innato también contiene mecanismos activos de respuesta inmune que incluyen las células asesinas naturales o células NK. Como todo frente de defensa innato, las células NK no necesitan ser expuestas a una bacteria infecciosa para actuar. Ellas sencillamente reconocen las células extrañas y se ponen a trabajar, pero se les puede enseñar a trabajar mejor. Desafortunadamente, aun el sistema inmune innato más fuerte tiene dificultad para reconocer a la variedad de microbios que enfrentamos a diario.
Cada dia el organismo enfrenta ataques. No de enemigos que usted pueda ver, sino de amenazas invisibles como gérmenes, toxinas, estrés y mala alimentación.
El mundo actual es un ambiente realmente hostil que amenaza con debilitar la salud desde diferentes direcciones. Incluso aunque usted no pueda ver el problema, es más que probable que haya sentido sus efectos.
Es allí que entra en escena el sistema inmunitario adquirido; este adopta nuevas habilidades y desarrolla nuevas herramientas para tratar con el sinnúmero de invasores microbianos. Pero para que este sistema se adapte para atacar, debe primero reconocer la amenaza antes de poder desarrollar las armas para combatirla. No debe sorprenderle entonces que suela sentirse mal por unos cuantos días. Lo bueno es que después que el sistema inmune adquirido haya desarrollado las armas para combatir una infección específica, le queda grabado en la memoria y está listo para el siguiente ataque.
Dicho en forma sencilla, los factores de transferencia son moléculas pequeñas que pueden transportar información inmunitaria de un organismo a otro a fin de educar a las células ingenuas sobre un peligro presente o potencial junto con un plan de acción. A pesar de que la función más destacada de estas moléculas inteligentes es la de acelerar la fase del reconocimiento de una infección para que la duración de la enfermedad sea considerablemente más corta, los factores de transferencia tienen también la capacidad de reprimir un sistema inmunitario hiperactivo. En otras palabras, los factores de transferencia tienen la habilidad de equilibrar la función del sistema inmunitario, ya sea que sus funciones requieran incremento o reducción, como en el caso de las enfermedades auto-inmunes: artritis reumatoide, asma, lupus, etc.
Para que exista una buena comunicación entre las células, el sistema inmunológico emplea sustancias indicadoras similares a las hormonas. Los Factores de Transferencia son una de las clases de sustancias de comunicación inmunológica que se han descubierto recientemente.
Una respuesta inmunológica inmadura puede tomar de 10 a 14 días para desarrollarse completamente. Esto es lo que se llama hipersensibilidad demorada. Dicha demora no siempre es saludable, como lo puede atestiguar cualquiera que haya luchado contra un resfrío o gripe por dos semanas o más.
Los Factores de Transferencia pueden ayudar porque incluyen tanto funciones de inductor/ayudante (factores inductores) y una función supresora (factor supresor). El factor inductor es el componente del Factor de Transferencia que traslada una respuesta inmunológica aparentemente madura del donante al receptor. Se ha comprobado que los Factores de Transferencia inducen una respuesta inmunológica en menos de 24 horas. Sin embargo, si la respuesta inmunológica es demasiado activa y reacciona ante agentes inocuos tales como el polen o aún las células de nuestro propio cuerpo, no es saludable. La supresión de dichas reacciones excesivas ayuda a controlar las alergias y a evitar las enfermedades autoinmunes. Por tales razones, tanto el factor inductor como el factor supresor son parte de una red inmunoreguladora que mantiene equilibrado nuestro sistema inmunológico.
El calostro, la primera leche producida por los mamíferos, es una rica fuente de Factores de Transferencia. El papel de los Factores de Transferencia en el calostro es imprimir en el sistema inmunológico del infante los códigos de reconocimiento que necesita para identificar a los patógenos como invasores hostiles. En un infante, la inmunidad inicial se establece rápidamente si la madre amamanta al bebé. Los infantes que no son amamantados muestran consistentemente una mayor susceptibilidad a infecciones y alergias.
Además, como es de esperarse del descubrimiento de Factores de Transferencia en el calostro, se ha comprobado que son igualmente eficaces ya sea que se administren por inyección u oralmente. También se ha comprobado que la administración oral a largo plazo de preparados de Factores de Transferencia es segura. Los infantes y las personas de la tercera edad son los dos grupos que corren mayores riesgos ante las infecciones. La administración oral de Factores de Transferencia es cómoda y fácilmente aceptada por estos grupos de edades.