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¿Qué es el Lupus?
El lupus es una enfermedad inflamatoria crónica y se ignora qué la causa.
Afecta a todas las edades, pero con mayor frecuencia a adultos de uno y otro sexos entre los 18 y los 50 años de edad, con predominio en el sexo femenino, en una proporción de un hombre por cada diez o doce mujeres.
Ataca a todos los órganos y sistemas, principalmente articulaciones, músculos y piel, pero también, aunque en menor grado, estructuras internas como pulmones, corazón, riñones y cerebro.
Existen tres tipos de lupus, la forma localizada o discoide, la forma generalizada o sistemática y el lupus secundario a medicamentos o lupus por fármacos.
De todos ellos, la forma sistemática es la más frecuente y la que más consulta al médico por la gran variedad de síntomas y diversidad de formas de tratamiento.
La forma discoide es también llamada lupus benigno, porque en 90% de los casos se limita a afectar la piel, pero estos pacientes en 8 a 10% pueden eventualmente cambiar a la forma generalizada, que afecta a todos los órganos.
El lupus por fármacos desaparece al suspenderse el medicamente causante.
Es una enfermedad que hace que el sistema inmunológico, que normalmente nos defiende de los agentes externos del medio ambiente, por razones desconocidas, produzca sustancias proteicas llamadas anticuerpos, que atacan y destruyen los tejidos de nuestro propio cuerpo produciendo lesiones en todas las estructuras antes mencionadas, aunque en gran medida distintas en cada paciente.
Tanto las células del sistema inmune como los anticuerpos, deben ser capaces de reconocer la presencia de agentes externos (virus, bacterias, hongos) y distinguirlos de los componentes normales del cuerpo.
Para lograrlo, identifican antígenos, que son fragmentos de estos agentes.
Sin embargo, la función del sistema inmune depende de su capacidad de interpretar cuándo un antígeno representa algo propio y cuándo implica la presencia de un agente nocivo -distinguir lo propio de lo ajeno-. En la primera situación, el sistema inmune no debe atacar; en el segundo escenario, su labor es destruir.
Los antígenos derivados de componentes propios se denominan auto-antígenos.
Su presencia es normal y cuando el sistema inmune está sano, no desencadenan ninguna respuesta. Las enfermedades auto-inmunes son aquellas en las que existen defectos en los procesos que normalmente permiten distinguir entre antígenos ajenos y antígenos propios.
Lo anterior conlleva a que el sistema inmune interprete la presencia de auto-antígenos como algo anormal y peligroso y actúe en consecuencia. Al ver un antígeno derivado de una célula propia, el sistema inmune enfermo confunde con un antígeno derivado de un agente externo y lo ataca como a tal.
Los anticuerpos son proteínas que tienen la capacidad de unirse a antígenos -en condiciones normales se unen a antígenos externos-. al ser solubles, están distribuidos en todo el cuerpo. Cuando detectan un antígeno, se pegan a él y cuando es grande la cantidad de anticuerpos y antígenos, éstos se unen entre sí, formando redes que flotan en la sangre hasta que se atoran en vasos sanguíneos -como los que hay en el riñón-. Estas redes de anticuerpos y antígenos se denominan complejos inmunes.
Cuando éstos se depositan en un vaso sanguíneo, producen inflamación.
Esto es, producen la liberación de señales químicas que atraen a células del sistema inmune. Al llegar, éstas suponen que hay un agente nocivo presente -asumen que el anticuerpo se pegó a un antígeno externo- y liberan sustancias destinadas a destruir al supuesto agente, cuando no hay bacterias sino componentes normales del cuerpo, en vasos sanguíneos normales. Estos es, cuando se trata de una respuesta auto-inmune, las células del sistema inmune dañan intensamente los tejidos involucrados. Si esto sucede en una articulación, el resultado es artritis. Si sucede en el riñón, el resultado es daño renal llamado nefritis.
Alternativas para L.E.S.
- Meditación Lupus
- Programación Mental
- Jugoterapia
- Flores de Bach
Terapeuta Teresa Quiterio Arista. Tel. 5207-1672 y 5207-1673. Av. Chapultepec 350, 2o Piso. Col Roma. México, D.F.